martes, julio 07, 2015

SAQUEADORES POR NATURALEZA

Hace unos cuantos años, durante un vuelo desde Washington DC a Caracas, con escala en Miami, me tocó sentarme al lado de un señor al que le gustaba conversar. Para mi fortuna, después de las presentaciones básicas de, de donde eres?, que haces?, etc, los temas se tornaron bastante variados e interesantes. Tanto así, que sin darme cuenta, lo que tardó unas horas dio la impresión de haber sido apenas unos cuantos minutos y para mi sorpresa ya habíamos aterrizado en Miami y estábamos dispuestos a despegar hacia Caracas.

Desde el aire, la ciudad de Miami siempre me ha llamado la atención por su cuadriculada planificación, cosa que no tardé en comentárselo a mi fortuito compañero de viaje añadiendo la gran diferencia que esta planificación tiene con nuestras ciudades en Venezuela, especialmente Caracas. 

Acto seguido este señor comenzó a darme una clase magistral de historia de social y urbanística de Venezuela como si fuera cualquier criollo echando cuentos de su pueblo natal. Su exposición se me quedaría grabada para siempre ya que, me hizo entender porque, en parte, somos como somos.

Para hacer el cuento corto, me describió como en la época de la colonia los españoles llegaban a América sin ninguna intension de quedarse o establecerse en estas tierras. Por esta razón, ellos simplemente construían un lugar donde vivir cerca del area donde iban a realizar sus actividades sin ninguna vision de futuro y solo con la idea de llegar, cargar y regresar a casa. De ahí que nuestras ciudades, sobre todo las más antiguas, son un laberinto de calles y avenidas donde cualquiera se pierde a no ser que exista una montaña, cerro o ícono arquitectónico para orientarnos. 

Sin embargo, nunca me conformé con esta explicación ya que, después de tantos años  y a lo largo de la historia nuestras universidades e instituciones han dado fruto a grandes arquitectos, ingenieros y urbanistas que, de una forma u otra, podrían  haber enderezado el entuerto de nuestras ciudades.

Varios años transcurrieron con esta idea almacenada en mi memoria y no fue sino hasta que tuve la experiencia de criar a mis hijos que empecé a entender y relacionar que, eso que llaman el “chip” con que llegamos a este mundo, no es más que una programación genética predeterminada de nuestros antepasados. Sería posible que parte de nuestro comportamiento ya venga determinado por lo que hicieron nuestros abuelos, bisabuelos y tatarabuelos? 

Pues si, recientemente descubrí que en un estudio presentado por Michael Meaney y Moshe Szyf se encontró que la herencia genética del ADN, denominada como Epigenética, determina también las conductas repetidas y los patrones del inconsciente que heredamos de nuestros ancestros. Se determinó que las emociones forman parte de todo ese proceso ya que los receptores encargados de procesarlas son los mismos que tienen la función de activar el aprendizaje, la atención, la creatividad y las emociones en nuestro cerebro.

Al saber esto, ya no tengo que preocuparme más en buscar respuestas del por qué nuestro país y su gente nunca han logrado el potencial social y económico que posee y hemos estado sumergido en un sube y baja de eternas crisis durante los últimos casi 60 años de nuestra historia. Y es porque desde hace más de 500 años nos convertimos en “Saqueadores por Naturaleza”. Personas que no vemos más allá de nuestros intereses propios e inmediatos sin importarnos a quien nos llevamos por delante y quien viene atrás. 


La buena noticia es que, a diferencia de la herencia estática del ADN, que determina el color de los ojos, cabello, piel, etc. esta si se puede cambiar. Pero eso depende de cada uno de nosotros, nadie más nos la puede cambiar.