martes, julio 07, 2015

SAQUEADORES POR NATURALEZA

Hace unos cuantos años, durante un vuelo desde Washington DC a Caracas, con escala en Miami, me tocó sentarme al lado de un señor al que le gustaba conversar. Para mi fortuna, después de las presentaciones básicas de, de donde eres?, que haces?, etc, los temas se tornaron bastante variados e interesantes. Tanto así, que sin darme cuenta, lo que tardó unas horas dio la impresión de haber sido apenas unos cuantos minutos y para mi sorpresa ya habíamos aterrizado en Miami y estábamos dispuestos a despegar hacia Caracas.

Desde el aire, la ciudad de Miami siempre me ha llamado la atención por su cuadriculada planificación, cosa que no tardé en comentárselo a mi fortuito compañero de viaje añadiendo la gran diferencia que esta planificación tiene con nuestras ciudades en Venezuela, especialmente Caracas. 

Acto seguido este señor comenzó a darme una clase magistral de historia de social y urbanística de Venezuela como si fuera cualquier criollo echando cuentos de su pueblo natal. Su exposición se me quedaría grabada para siempre ya que, me hizo entender porque, en parte, somos como somos.

Para hacer el cuento corto, me describió como en la época de la colonia los españoles llegaban a América sin ninguna intension de quedarse o establecerse en estas tierras. Por esta razón, ellos simplemente construían un lugar donde vivir cerca del area donde iban a realizar sus actividades sin ninguna vision de futuro y solo con la idea de llegar, cargar y regresar a casa. De ahí que nuestras ciudades, sobre todo las más antiguas, son un laberinto de calles y avenidas donde cualquiera se pierde a no ser que exista una montaña, cerro o ícono arquitectónico para orientarnos. 

Sin embargo, nunca me conformé con esta explicación ya que, después de tantos años  y a lo largo de la historia nuestras universidades e instituciones han dado fruto a grandes arquitectos, ingenieros y urbanistas que, de una forma u otra, podrían  haber enderezado el entuerto de nuestras ciudades.

Varios años transcurrieron con esta idea almacenada en mi memoria y no fue sino hasta que tuve la experiencia de criar a mis hijos que empecé a entender y relacionar que, eso que llaman el “chip” con que llegamos a este mundo, no es más que una programación genética predeterminada de nuestros antepasados. Sería posible que parte de nuestro comportamiento ya venga determinado por lo que hicieron nuestros abuelos, bisabuelos y tatarabuelos? 

Pues si, recientemente descubrí que en un estudio presentado por Michael Meaney y Moshe Szyf se encontró que la herencia genética del ADN, denominada como Epigenética, determina también las conductas repetidas y los patrones del inconsciente que heredamos de nuestros ancestros. Se determinó que las emociones forman parte de todo ese proceso ya que los receptores encargados de procesarlas son los mismos que tienen la función de activar el aprendizaje, la atención, la creatividad y las emociones en nuestro cerebro.

Al saber esto, ya no tengo que preocuparme más en buscar respuestas del por qué nuestro país y su gente nunca han logrado el potencial social y económico que posee y hemos estado sumergido en un sube y baja de eternas crisis durante los últimos casi 60 años de nuestra historia. Y es porque desde hace más de 500 años nos convertimos en “Saqueadores por Naturaleza”. Personas que no vemos más allá de nuestros intereses propios e inmediatos sin importarnos a quien nos llevamos por delante y quien viene atrás. 


La buena noticia es que, a diferencia de la herencia estática del ADN, que determina el color de los ojos, cabello, piel, etc. esta si se puede cambiar. Pero eso depende de cada uno de nosotros, nadie más nos la puede cambiar.

jueves, noviembre 25, 2010

CHAVEZ Y LA BOMBA ATOMICA

En estos días me llamó mucho la atención un artículo que salió publicado en la revista Zeta donde entrevistan al Ex Comandante General del Ejército, General Peñaloza. Lo interesante del artículo no es tanto su contenido sino la paradoja que describe y el resultado de las acciones y decisiones que se tomaron en 1989 cuando, según el general describe, Chávez y un grupo de militares intentaron un primer golpe de estado contra Carlos Andres Perez sin ninguna consecuencia aparente. Decisiones influenciadas quizás por la habilidad que pudo haber tenido algún personaje para desviar a su favor la interpretación de los hechos ocurridos.

No pude evitar recordar la historia de dos personajes catalogados, sin alusión a los anteriores, como genios debido a sus coeficientes intelectuales. Estos son Christopher Langan, considerado el hombre más inteligente del mundo con un IQ entre 190 y 210 y de Robert Oppenheimer, denominado “El padre de la bomba atómica”.

Langan creció en una situación precaria, a tal punto que durante mucho tiempo solo tenía para vestirse la ropa que llevaba puesta. Era el menor de cuatro hermanos, todos de diferentes padres. Sin embargo logró terminar el bachillerato y conseguir una beca en dos importantes universidades de Estados Unidos. Luego de año y medio de estudios, la beca se le fue retirada porque su madre nunca envió los requisitos a tiempo para que ésta fuera renovada. Así que regresó a Montana donde vivía en ese entonces y trabajando como obrero pudo regresar a la universidad. Sin embargo cuando llegó el invierno el carro que tenía se descompuso y se le hizo muy difícil atender a clases, especialmente durante las primeras horas de la mañana ya que tenía que trasladarse unos 20 km desde su casa en el fuerte frio de la temporada. Esto no lo desmotivó y decidió hablar con el decano para pedirle que lo cambiara a las clases de la tarde ya que tenía un vecino que lo podía llevar. La respuesta fue simple… un rotundo NO. En ese momento de su vida fue cuando decidió no continuar intentando lograr obtener un diploma. Simplemente pensó que podía lograr las metas en su vida sin una educación superior. Desafortunadamente terminó siendo portero de discotecas durante la mayor parte de su vida.

Oppenheimer, por el contrario, se graduó en Harvard y realizó estudios de postgrado en física en la Universidad de Cambridge donde tuvo como tutor nada más y nada menos que al Dr. Patrick Blacket quien ganaría un Premio Nobel en 1948. Blacket forzaría a Oppenheimer a especializarse en física experimental, cosa que este odiaba. Esta situación ayudó a acentuar su estado de depresión e inestabilidad mental lo cual, inexplicablemente lo llevó a tomar algunos químicos del laboratorio e intentar envenenar a su tutor. Afortunadamente, el Dr. Blacket temía que algo fuera de lo normal estaba sucediendo y una vez reportado a la universidad el intento fue descubierto. Por más que esto pareciera increíble, lo sucedido después fue aun más impresionante ya que Oppenheimer logró negociar con las autoridades de la universidad y solo se le fue impuesta una advertencia y obligado a asistir a tratamiento siquiátrico en Londres. Veinte años más tarde el gobierno comenzó la búsqueda de un individuo que pudiera dirigir el Proyecto Manhattan, donde se crearía la primera bomba atómica. Y a pesar que, como describían sus conocidos a Oppenheimer, éste era un individuo poco práctico, sin experiencia laboral en física experimental y, como en una oportunidad un colega mencionara; “él no podría manejar ni una bodega”. Cualquier coincidencia es mera casualidad. ¿Pero que sucedió? Muy sencillo, Oppenheimer sedujo a sus analistas y logró que éstos vieran las cosas a su manera y conseguir ese importante cargo.

Aquí tenemos la historia de dos individuos igualmente inteligente pero uno resulta ser un completo fracaso y el otro logra obtener según muchos “el trabajo más importante del Siglo XX”. ¿Cómo es posible que un individuo con una inteligencia superior a cualquier ser humano en la tierra no pueda convencer o su profesor que lo cambie de horario de clases, mientras que otro puede salirse de ser acusado de intento de asesinato y obtener un trabajo no diseñado para sus habilidades?

Casos como este se han visto en cantidades a lo largo de la historia a todos los niveles sociales. Es lo que llaman “Inteligencia Práctica” y no hace caso a ninguna medida científica de coeficiente intelectual o nivel de educación, es algo que se adquiere desde la niñez e incluso genéticamente. Desafortunadamente la gente se da cuenta de estos “encantadores de serpientes” demasiado tarde y a pesar que muchos logran el éxito en sus vidas aplicando su “carisma”, los que más lejos llegan son los que más destruyen lo que encuentran a su paso.

sábado, septiembre 18, 2010

SALVAJES!!!

Hace muchos años atrás, muchos más desde la última vez que escribí en el blog, me encontraba almorzando con unos españoles que visitaban Venezuela y no pude evitar expresar mi malestar al escuchar que se referían a nosotros como unos SALVAJES. Por supuesto que después de ese desagradable evento no los volví a ver más. Espero que hayan pasado unas buenas vacaciones en nuestro país.

Sin embargo, hoy en día, después de ir y venir a varios países, tengo que admitir que no estaban tan lejos de la realidad. Cada vez que uno regresa de viaje se da cuenta de lo quedado que estamos en comparación con otros países, y no solo con los más desarrollados, también con algunos que no estaban, hasta hace unos años, encaminados como lo estábamos nosotros.

Esto lo pude reconfirmar en una oportunidad que tuve que viajar a San Cristóbal, cuna de mis antepasados y donde pase muchas vacaciones durante mi niñez. Decidí irme en carro debido a lo inseguro que es viajar en avión en este país, pensando que iba a ser un paseo como cualquiera. Sin embargo, y a pesar de hacerlo en dos etapas, llegue destruido a mi destino.

Creo que la mitad del camino me la pase entre huecos y policías acostados. Es increíble la cantidad de estos que hay en la vía. Llegue a la conclusión que son como consecuencia de la ineficiencia de las autoridades de tránsito para hacer cumplir el límite de velocidad y así evitar accidentes, obviamente. Pero también me di cuenta que estos generan una fuente importante de trabajo para los habitantes, ya que instalan tarantines en el borde de la carretera e incluso se atraviesas en la misma para ofrecer sus productos que van desde agua, pasando por cerveza, siguiendo por frutas y hasta animales silvestres. Y esto es considerado como un empleo dentro de las estadísticas del gobierno.

Pero la guinda del pastel fue cuando, por casualidades de la vida, tuve la oportunidad de ir a un partido de futbol de la Copa Libertadores entre Táchira y Boca Juniors. Pensé que me la estaba comiendo cuando conseguí entradas VIP y no podía esperar el momento de ir al estadio y disfrutar del partido. Pues cual sería mi sorpresa que para lo único que servía la entrada era para ingresar al estadio ya que una vez adentro era “la ley del más fuerte”. Gente en las escaleras, en las barandas, paradas en el pasillo y en cualquier otro lugar que pudiera ocupar una persona. Afortunadamente el partido tuvo un buen nivel futbolístico y no provoco mayores altercados en los jugadores y el público. Lástima que ganaran los argentinos con un gol en los últimos minutos.

Muchas cosas existen en nuestro país que nos puedan hacer orgullosos, pero cada vez veo mas señales que me hacen darle la razón a esos españoles que nos visitan hace unos cuantos años. Sin embargo, a pesar de todo esto, creo en mi país y seguiré trabajando para que algún día haya mayor respeto por la gente y podamos escuchar mejores comentarios sobre nuestra querida Venezuela

domingo, junio 25, 2006

SOL DE MEDIA NOCHE

Desde el momento en que una persona experimenta la sensación de volar en un avión por primera vez comienza a hacer planes para recorrer el mundo. Viajar es la mayor enseñanza que un ser humano pueda tener. No importa si es a la ciudad más cercana o al país más lejano. Nada se compara a la vivencia personal de las costumbres de otros pueblos. Mientras más lejanos son, mayor es el enriquecimiento de nuestro intelecto. He tenido la fortuna de conocer gente que no ha podido completar sus estudios escolares o universitarios, pero si han podido recorrer el mundo; y créanme que ellos poseen un nivel de educación y cultura mayor que muchos profesionales graduados de las mejores instituciones en el mundo. Viajar nos da personalidad, confianza y conocimiento, y mientras más viajemos mejores seres humanos nos hacemos.

Uno de mis recuerdos cuando era niño es cuando mi padre tuvo que ir de viaje a Finlandia. En esa época no tenía ni idea donde quedaba “eso”, años después me enteré que esa fue la primera vez que él se montaba en un avión. Cuando regresó, sus cuentos me parecieron fascinantes. Era como si nos hablara de otro mundo, y efectivamente era así. Al pasar los años llegó mi primera vez y créanme que a pesar de haber oído esas maravillosas historias sobre el viaje de mi padre, nunca estuvo en mis planes ir a Finlandia. Preferiría un safari a Africa o Asia antes de ir hasta allá.

Sin embargo, por esas cosas del destino, uno comienza a darle continuidad a la empresa de la familia y es así como me tocó montarme en un avión para viajar 16 horas hasta Helsinki, la capital de un país más al norte que he estado en mi vida. Ya no me atrevo a decir que es la capital del mundo más al norte que algún día estaré. Como casi todos los viajes desde Suramérica hasta Europa, el cambio de horario lo hace a uno perder una noche completa y el ajuste mental y físico que uno tiene que hacer le toma algunos días para aclimatarse. Pero el simple hecho de venir desde tan lejos lo hace a uno abrir los ojos y quedarse despierto hasta que el cuerpo aguante. Una corta escala en Paris en un día soleado y despejado, lo hace a uno disfrutar de la Torre Eiffel por algunos minutos, aunque sea desde el aire.

La llegada a Helsinki no es tan glamorosa como la llegada a Paris, uno comienza a ver sembradíos, canales y lagos que se confunden con el Mar Báltico. Nada parecido a lo que había oído durante tantos años de los viajes que hacia mi padre. Me había preparado para el frío, gente rubia, alta y con curiosidad al ver a una persona con la piel bronceada. Pero una vez en el aeropuerto, esa visión se desvanece al comenzar una experiencia con un mundo lejano, una arquitectura distinta, gente de diferentes culturas, razas y religiones conviviendo en un mismo lugar bajo las mismas reglas y condiciones. Y el clima, pues no podía estar mejor, sol radiante y 32ºC todo el día. Obviamente las cosas han cambiado desde el primer viaje de mi padre en los años 70. Hoy en día, Finlandia es un país completamente distinto. Una mezcla histórica entre Rusia, Suecia y la Comunidad Europea actual. Aunque su independencia data de apenas 1917, su desarrollo social a la fecha lo catalogan como uno de los países en el mundo con mayor desarrollo tecnológico y mejor calidad de vida. Acaso Nokia les suena familiar?

Todo esto es muy fácil de digerir. Helsinki se puede recorrer en un día caminado, parándose en distintos cafés para tomar una cerveza o un jugo de cualquier “berry” que le provoque. Sin embargo, lo primero que cualquier turista debe hacer en cualquier ciudad del mundo, la primera vez que se visita, es tomar un City Tour para poder aprovechar el tiempo lo mejor posible. En Helsinki se puede tomar uno por tierra y otro por agua, ya que la ciudad esta rodeada por tres de sus lados por agua. Aunque en esta época del año lo más increíble de esta ciudad es que el día nunca termina. Debido a la posición de la tierra el sol se oculta a las 11:00 p.m. y vuelve a las 3:00 a.m. Durante este corto periodo de tiempo la luz del sol permanece visible como en cualquier amanecer. Así que se tiene todo el tiempo del mundo para conocer esta increíble ciudad. Cuesta un poco acostumbrarse a salir a cenar a plena luz del día, pero una vez cerradas las cortinas de la habitación uno puede dormir perfectamente hasta “el día siguiente”. Aunque también hay que considerar que en invierno tienen dos mese sin ver el sol. Sobre el clima, no quiero imaginarme el frío que debe hacer.

Aunque Finlandia no era uno de los países que estaba en mis planes de conocer, visitarlo me ha dado una mejor visión de lo que es una sociedad organizada, capaz de aprovechar sus recursos y conseguir un desarrollo a la par de los países más avanzados del mundo desde su recién ingreso en la comunidad europea a finales de los años 90. Algo que nos da esperanza a los países latinoamericanos que algún día, cuando nos pongamos de acuerdo, saldremos de la mediocridad en que nos encontramos. A pesar de eso, en todo momento que estuve lejos lo único que hacia era pensar en regresar a mi país.

domingo, diciembre 11, 2005

CUANDO SALI DE CUBA...

La Habana, una de las ciudades que conformó el principal eje de explotación de los españoles durante la conquista. Nada más y nada menos que un virreinato en las Antillas, la sucursal del reino de España. Siempre tuve curiosidad en conocerla, no solo por su historia, sino por todo lo que la rodea. Para mi era como la ciudad prohibida, símbolo del comunismo y de la lucha por las ideologías propias de Latinoamérica. Significaba la rebeldía ideológica de los jóvenes que iban en contra del sistema. La idea de luchar por las propias ideas y del vencimiento del imperialismo.

Así que un día me embarque en la “aventura” de ir al Festival Latinoamericano de Cine de La Habana”. Una oportunidad única de ver con mis propios ojos el mito que se había creado desde pequeño y además, de reencontrarme con mi profesión… el cine.

Por lo que puedo recordar, el aeropuerto era como cualquier aeropuerto de una isla del caribe, nada malo pero podría ser mejor. Una vez se sale del lugar, se develan calles desiertas y oscuras. Los avisos o afiches pegados en las paredes con temas revolucionarios y de protesta, como salidos de una canción de Silvio Rodríguez, dan la impresión de la existencia de un pueblo que reclama sus derechos y grita a viva voz por sus necesidades. Sin embargo al pasar los días te das cuenta que esos mensajes representan la única opinión que existe dentro de la población y lo peor de todo es que son a favor del gobierno. Es como la excusa para descargar una rabia contra ellos mismos, como una guerra sin rivales.

Al principio, mi mirada se desviaba hacia las casas sin muros exteriores, descubiertas, sin rejas ni protección, dejando ver sus jardines y a veces sus salones internos. Me sentía como en la Caracas de los años 70, donde yo crecí. Esa ciudad donde los vecinos eran amigos e incluso padrinos de los hijos de otros vecinos. Esa ciudad donde uno sabia que por el hecho que la puerta estaba abierta igualito tenías que tocar el timbre. Era como vivir en el pasado, cuando la calle era lo suficientemente sana como para ayudarnos a crecer. Caminar sin miedos durante la madrugada sin miedo a nada, como si fueran las tres de la tarde de un domingo. Sin embargo, al pasar los días y me iba adentrando libremente en los vecindarios, confirmaba las historias que había oído. La gente hacia cola para comprar víveres, víveres que no eran muy variados y tampoco sofisticados. Luego, comencé a ver las casas en ruinas y abandonadas, comencé a ver la desolación de un pueblo sin futuro, sin ganas de nada, conforme y sin rumbo. En el centro de La Habana conocí, La Bodeguita del Medio, La Floridita, El Malecón y otros lugares históricos que sorprenden mas por lo que fueron y significaron que por lo que son hoy en día… ruinas. Ruinas con olor a cloaca y orine que pareciera estar caminando por un gran baño público.

Mientras tanto, a pocas cuadras, el Festival de Cine seguía su curso, ajeno a todo lo que existía afuera. Nos contaban algunos que este evento marcaba una época de alegría en sus vidas. Muchos pedían sus vacaciones para atiborrarse ante las puertas de un teatro y poder ver una película extranjera. No por ser buena o mala sino por ser extranjera. Yo recuerdo haber visto “La Vida es Bella” de Roberto Begnini, La Brasilera “Estación Central”, De Cuba, la ganadora del Festival, “La Vida es Silbando” (no se lo merecía), “Perdición en Las Vegas” de Terry Gillian, Director de Brasil (mala hasta la pared de al frente) y otras mas que nunca llegaron a Venezuela y seguramente ya nunca llegaran. Tuve la fortuna de conocer, de primera mano, trabajos de directores de cine europeo como Julio Medem de España o el Danés Lars von Trier y de americanos como Frank Capra, quien asistió al Festival dejando atrás las barreras políticas que existen entre su país y Cuba. Sin duda una experiencia maravillosa.

Sin embargo, queda el sabor amargo de ver a toda esa gente con la ilusión de entrar a ver esas películas. En Cuba los cines son como los antiguos cines de Caracas. Aquellos que tuvieron la fortuna de ir al Cine Altamira, por mencionar uno de los más recientes, pueden imaginarse de lo que estoy hablando. Recuerdo uno que hasta tenia el “telón” de madera, era increíble oír cuando se abría y se cerraba, todo un espectáculo. Mientras tanto afuera se hacían dos filas, en una los cubanos y en otra los acreditados y participantes del Festival. Obviamente nosotros entrábamos directo y teníamos una zona reservada. Cuando esa zona se llenaba entonces pasaba el resto de la gente. En una oportunidad llegamos tarde a una película y tuvimos que mezclarnos con la gente desesperada para entrar y justo cuando el portero dijo “no entra mas nadie”, llegamos a la puerta, al ver las credenciales nos dejo entrar. Se podrán imaginar los gritos de la gente. El que mas recuerdo fue “nosotros somos cubanos y también tenemos derecho”. La verdad lo hacen sentir a uno muy mal pero siempre me he preguntado a que se refería ese señor.

Pasaron los días y se nos ocurrió ir a Varadero. Así que le pedimos a un amigo cubano que nos llevara y así lo hizo con la mayor emoción del mundo. Al llegar nos dimos cuenta que si no era cono nosotros él nunca hubiese podido acercarse a ese lugar. Así que nos recogió en un carro ruso del 56, no recuerdo la marca pero si recuerdo lo incomodo de sus asientos. Recorrimos pueblos y campos durante tres horas. La verdad que el paisaje era atractivo y afortunadamente la compañía era excelente, se nos hizo largísimo el viaje. El único entretenimiento era la radio, que no era de mucha ayuda. Lo que si pude darme cuenta era que el noticiero era el mismo siempre, uno solo.

Al pasar el tiempo y reflexionar sobre ese viaje a Cuba, varias cosas pasan por mi mente. La primera es que después de ver y constatar con mis propios ojos la inversión europea en el turismo de esa ciudad llegue a la conclusión que el embargo no es mas que una pantomima para no repartir los bienes entre el pueblo cubano. El día que se acabe el embargo, el pueblo podrá tener esperanzas de despertar y abrir los ojos al mundo. Es exactamente lo mismo que ha el hecho el gobierno, hasta hace poco, con lo del golpe de estado de Abril y el paro petrolero. Simplemente es la excusa perfecta servida en bandeja de plata. Pero también esta el otro lado de la moneda, si es verdad que en Cuba hay un solo noticiero que dice lo mismo, nosotros tenemos muchos noticieros y periódicos que, al igual que allá, dicen lo mismo.

En Venezuela tenemos miedo de que nos conviertan en una segunda Cuba, sin embargo, después de esa experiencia, me di cuenta que somos otra Cuba desde hace muchos años. Ellos tienen todas las herramientas para crecer, casa, educación, comida, pero les ponen el techo justo a la altura de sus cabezas, en cambio nosotros tenemos el cielo abierto pero no nos dan las herramientas para crecer. Creo que no hace falta mencionar las cifras de déficit habitacional, o el nivel de educación y la calidad de vida del 80% o más de la población. Al final somos exactamente lo mismo.

jueves, octubre 20, 2005

AAAHHH!!! PUNTA CANA...



Por un momento pensé que no iríamos… y por otro momento pensé que no llegaríamos.

Desde hace algún tiempo venia escuchando las maravillas que ofrece Punta Cana en Republica Dominicana, y por esas cosas que tiene la vida (o el mercadeo) me llegó una llamada ofreciéndome un paquete con el sistema todo incluido para un resort allá mismo. Así que sin pensarlo dos veces lo compré y comencé a planificar el viaje. Para mi mala fortuna justo en la fecha que lo había programado apareció uno de esos terribles huracanes que destrozó mucha de la infraestructura turística de Santo Domingo y tuvimos que posponer el viaje. Un año más tarde, y después de pagar la diferencia, logré encontrar le fecha ideal para irnos a la isla y por fin disfrutar de nuestras vacaciones como Dios manda.

Nuestra primera parada… Maiquetía. Chequeo, una cola para la tasa aeroportuaria (Bs. 75.000+), otra cola para otro impuesto que no recuerdo que es (Bs. 29.000+) y la respectiva parada de algún funcionario de la policía para hacerte preguntas sobre tu viaje. Ya me comenzaba a dar vueltas la cabeza. ¿Por que tienen que hacernos las cosas tan complicadas? La segunda parada Curazao, nada especial, salimos casi de inmediato. La tercera parada fue la que se nos complicó un poquito. Antes de salir me metí en internet para ver el estado del tiempo en Santo Domingo y no había buenos pronósticos. Sin embargo solo pensaba en la playa y en el sol. Nunca me imaginé que íbamos a tener que experimentar uno de esos momentos tan desagradables durante un vuelo. El avión se movió para arriba, para abajo y para los lados. Una pesadilla!!! Se podrán imaginar a las doñas dominicanas batiendo sus collares de pepas de colores y echando ramazos por todos lados. Finalmente cierran el aeropuerto y tenemos que aterrizar en… Punta Cana. Buenísimo!!! Así nos ahorramos el viajecito de 3 horas por tierra. Pues no, de aquí no se baja nadie, dijo la aeromoza. Más vale que no, se formo un motín en el avión. La gente agarro sus maletas y se fueron hacia la puerta. Tengo que admitir que las aeromozas dominaron muy bien la situación. Yo solo pensaba, si esto es así, en esta situación tan insignificante, como habrá sido en New Orleáns con lo de Katrina? Pobre gente. Total que al final nos dijeron que el que quería bajarse lo podría hacer, pero las maletas las tendrían que buscar en Santo Domingo. Problema resuelto. Todo el mundo a sus puestos y a esperar la decisión del capitán. Una hora más tarde despegamos de regreso a Santo Domingo. Una vez más el avión se movió como le dio la gana. Ya no eran rezos los que se oían, ahora eran llantos. A una doña le dió un patatús y tuvieron que darle calmantes. Pero llegamos sanos y salvos, tomamos nuestro traslado a Punta Cana y terminamos llegando como a las 10:00 p.m. directo a la cama.

De ahí en adelante todo fue paz y armonía. Pareciera que Dios nos hubiese hecho pasar por ese momento tan desagradable para que apreciáramos lo que nos venia. Cuatro días de no hacer absolutamente nada. Comer, beber, caminar, dormir, leer, volver a comer, volver a dormir, etc., etc. Para ser honesto, demasiada paz para mí gusto. Aun hoy trato de pensar que me dejo el viaje y se me hace difícil describirlo. El simple echo de haber visitado otro país, otro lugar, otro ambiente es lo único que se me ocurre. Pensar en que fuera de Venezuela si tuviéramos esa infraestructura? Para lo que si me sirvió fue para confirmar la teoría de mi “suegrastra”, que dice… “No vale la pena pagar para ir a playas fuera de Venezuela”

LA ESTRATOSFERA 35000 - 41

PARECIERA NO EXISTIR BARRERAS PARA QUE EL HOMBRE SUPERE TODOS LOS OBSTACULOS QUE SE LE PRESENTAN EN LA VIDA. ALTURA, PROFUNDIDAD, FRIO O CALOR; NO IMPORTA CUAL SEA, EL HOMBRE LOS SUPERA.

YO QUE ME HE SUMERGIDO EN LOS MARES,
QUE HE CRUZADO POR CAMINOS DESIERTOS Y CAMINOS POBLADOS,
QUE HE VISTO MARAVILLAS EN EL MUNDO,
QUE HE SABOREADO LOS MANJARES DE LA TIERRA,
QUE HE ESCUCHADO LENGUAS LEJANAS Y NO TAN LEJANAS,
YO QUE HE SENTIDO EL ODIO,
HE SENTIDO EL AMOR Y EL DESAMOR,

QUE HE VENCIDO EL MIEDO A LAS ALTURAS Y HASTA A LA MISMA MUERTE…

ENCONTRANDOME AHORA EN LA ESTRATOSFERA
ME ARRODILLO ANTE TI Y TE SUPLICO QUE ME QUIERAS.

miércoles, septiembre 14, 2005

Viaje a Choroni

Despues de muchos planes frustrados nos quedamos en Caracas estas vacaciones. La verdad que a veces es mejor quedarse en casa para evitar la multitud de gente que abarrota el interior del país. Sin embargo, por querer hacer algo diferene nos fuimos un fin de semana a Choroní. Si hay una cosa maravillosa que tiene Venezuela es que donde quiera que uno vaya siempre se podrá encontrar una playa donde uno pueda estar comodamente a sus anchas.

Mi intención es simplemente darles una recomendacion turistica sin entrar en la tipica promoción que vemos en diarios y revistas hoy en dia. Está de más escribir sobre la historia del pueblo, la gente, etc., etc. Aqui se trataba de nosotros y de pasarla lo mejor posible. Asi que el viernes a media mañana hagarramos el carro y nos fuimos de Caracas.

Por lo general uno se toma 3 horas manejando con calma y sin apuros. Sin embargo, no faltó el anormal que se cree piloto de formula 1, manejando un carro con un motor 1.6, que se estrella contra un camión con los cauchos lisos. Asi que gracias a eso nos tardamos 4 horas. A pesar de todo, disfrutamos del paisaje y la flora del Parque Nacional Henry Pittier, uno de solo tres parques naturales en el mundo con tanta diversidad de flora por cada metro cuadrado. Una vez llegados al pueblo, nos instalamos en la posada y a las 3:00 p.m. nos estabamos tomando unas cervecitas en la playa. Si no fuera por el hambre que teniamos nos hubiesemos quedado hasta la noche. Asi que regresamos a la posada, nos bañamos (con agua caliente) y nos fuimos al restaurant de Evelyn y Wlly. Una pareja de alemanes que tienen ya 10 años con ese restaurante y donde, hacía varios años, me había comido la mejor parrilla de mariscos de mi vida. Y les puedo decir que lo hice por segunda vez. El sitio queda justo cruzando el rio que va a Playa Grande. Si van despues de las 8:00 pm tendran que esperar por mesa, y si van más temprano se tienen que calar el gentío que cruza el rio con carro y/o a pie. Independientemente de cuando vayan les aseguro que van a comer de lo mejor. Para terminar la noche, nos fuimos al malecón a bajar la comida. Ahí nos encontramos con una cantidad incalculable de artesanos vendiendo todo tipo prendas y adornos. Estaba convertido en un mercado durante todos esos días. No tengo idea si todavía tocan tambores en las noches o si se forman esas rumbas cañeras como sucedía antes, pero por la hora en que la gente comienza a ir a la playa me imagino que si. Nosotros prefirimos acostarnos temprano y disfrutar de la playa (arena blanca, sol radiante y mar transparente) ya que desde hace tiempo los tambores se convirtieron en una suerte de "vamos a hacerlo porque es lo que hay que hacer". Simplemente habían perdido lo autoctono e ingenuo.
Al día siguiente agarramos un peñero y nos fuimos a Oricao. Todo el mundo se va a Zepe, Chuao o Valle Seco. Por experiencia sabíamos que esas playas se abarrotan de gente durante esos días. En Uricao no hay absolutamente nada. De casualidad hay sombra. Pero la playa es espectacular. Si uno se va preparado la pasas de lo mejor. Nosotros nos llevamos nuestra cava con sandwiches, agua, frutas, pirulin y todo lo necesario para preparar unas cubalibres a la orilla del mar. Llegamos a las 10:00 am y eramos los únicos seres humanos en ese planeta. Hasta daba miedo esa soledad. Se pueden imaginar las cosas que uno puede hacer en esas circunstancias. Como a eso de las 11:30 am empezó a llegar gente, sin embargo durante las 6 horas que estuvimos alli solo llegaron 4 grupos de 5 personas cada uno que, para una playa de 2 km de largo, la relación de espacio es bastante favorable. Así que despues de emparejar nuestro bronceado y renovar el espiritu nos vinieron a buscar puntualmente a las 4:00 pm y volvimos al pueblo donde repetimos la rutina del día anterior. Baño, cena (pez espada donde mismo) y cama (...).
Finalmente llegó el Domingo, y con eso el momento de regresar a casa. Quedaron muchas cosas por hacer, bañarse en el rio, comer en otros sitios y quizas rumbear un poquito. Pero para ser un viaje relampago y haber invertido Bs. 400.000,00 (+o- US $ 200.00), la desición de ir a Choroni fue la mejor que pudimos haber tomado. 3 dias y 2 noches solo con mi esposa, sin nuestro hijo que, a pesar que es un amor y de ser la luz de nuestros dias, nos ha quitado tiempo importante como pareja. Este viaje nos sirvió para darnos cuenta de muchas cosas positivas que tenemos los dos y nos dió fuerzas para aprovechar las oportunidades que nos trae la vida en estos proximos meses. La energía que tiene ese sitio es única, algo que no se puede describir y que tampoco se puede vender por catalogos y revistas.