En estos días me llamó mucho la atención un artículo que salió publicado en la revista Zeta donde entrevistan al Ex Comandante General del Ejército, General Peñaloza. Lo interesante del artículo no es tanto su contenido sino la paradoja que describe y el resultado de las acciones y decisiones que se tomaron en 1989 cuando, según el general describe, Chávez y un grupo de militares intentaron un primer golpe de estado contra Carlos Andres Perez sin ninguna consecuencia aparente. Decisiones influenciadas quizás por la habilidad que pudo haber tenido algún personaje para desviar a su favor la interpretación de los hechos ocurridos.
No pude evitar recordar la historia de dos personajes catalogados, sin alusión a los anteriores, como genios debido a sus coeficientes intelectuales. Estos son Christopher Langan, considerado el hombre más inteligente del mundo con un IQ entre 190 y 210 y de Robert Oppenheimer, denominado “El padre de la bomba atómica”.
Langan creció en una situación precaria, a tal punto que durante mucho tiempo solo tenía para vestirse la ropa que llevaba puesta. Era el menor de cuatro hermanos, todos de diferentes padres. Sin embargo logró terminar el bachillerato y conseguir una beca en dos importantes universidades de Estados Unidos. Luego de año y medio de estudios, la beca se le fue retirada porque su madre nunca envió los requisitos a tiempo para que ésta fuera renovada. Así que regresó a Montana donde vivía en ese entonces y trabajando como obrero pudo regresar a la universidad. Sin embargo cuando llegó el invierno el carro que tenía se descompuso y se le hizo muy difícil atender a clases, especialmente durante las primeras horas de la mañana ya que tenía que trasladarse unos 20 km desde su casa en el fuerte frio de la temporada. Esto no lo desmotivó y decidió hablar con el decano para pedirle que lo cambiara a las clases de la tarde ya que tenía un vecino que lo podía llevar. La respuesta fue simple… un rotundo NO. En ese momento de su vida fue cuando decidió no continuar intentando lograr obtener un diploma. Simplemente pensó que podía lograr las metas en su vida sin una educación superior. Desafortunadamente terminó siendo portero de discotecas durante la mayor parte de su vida.
Oppenheimer, por el contrario, se graduó en Harvard y realizó estudios de postgrado en física en la Universidad de Cambridge donde tuvo como tutor nada más y nada menos que al Dr. Patrick Blacket quien ganaría un Premio Nobel en 1948. Blacket forzaría a Oppenheimer a especializarse en física experimental, cosa que este odiaba. Esta situación ayudó a acentuar su estado de depresión e inestabilidad mental lo cual, inexplicablemente lo llevó a tomar algunos químicos del laboratorio e intentar envenenar a su tutor. Afortunadamente, el Dr. Blacket temía que algo fuera de lo normal estaba sucediendo y una vez reportado a la universidad el intento fue descubierto. Por más que esto pareciera increíble, lo sucedido después fue aun más impresionante ya que Oppenheimer logró negociar con las autoridades de la universidad y solo se le fue impuesta una advertencia y obligado a asistir a tratamiento siquiátrico en Londres. Veinte años más tarde el gobierno comenzó la búsqueda de un individuo que pudiera dirigir el Proyecto Manhattan, donde se crearía la primera bomba atómica. Y a pesar que, como describían sus conocidos a Oppenheimer, éste era un individuo poco práctico, sin experiencia laboral en física experimental y, como en una oportunidad un colega mencionara; “él no podría manejar ni una bodega”. Cualquier coincidencia es mera casualidad. ¿Pero que sucedió? Muy sencillo, Oppenheimer sedujo a sus analistas y logró que éstos vieran las cosas a su manera y conseguir ese importante cargo.
Aquí tenemos la historia de dos individuos igualmente inteligente pero uno resulta ser un completo fracaso y el otro logra obtener según muchos “el trabajo más importante del Siglo XX”. ¿Cómo es posible que un individuo con una inteligencia superior a cualquier ser humano en la tierra no pueda convencer o su profesor que lo cambie de horario de clases, mientras que otro puede salirse de ser acusado de intento de asesinato y obtener un trabajo no diseñado para sus habilidades?
Casos como este se han visto en cantidades a lo largo de la historia a todos los niveles sociales. Es lo que llaman “Inteligencia Práctica” y no hace caso a ninguna medida científica de coeficiente intelectual o nivel de educación, es algo que se adquiere desde la niñez e incluso genéticamente. Desafortunadamente la gente se da cuenta de estos “encantadores de serpientes” demasiado tarde y a pesar que muchos logran el éxito en sus vidas aplicando su “carisma”, los que más lejos llegan son los que más destruyen lo que encuentran a su paso.
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